Barquisimeto – Como cada 14 de enero, el estado Lara se convierte en el epicentro espiritual de la nación. Este año, al conmemorarse 168 años de la primera visita de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto, la festividad trasciende lo religioso para convertirse en un poderoso símbolo de Unidad Nacional y fraternidad entre todos los venezolanos.
La procesión, considerada una de las manifestaciones marianas más grandes del mundo, recorre las calles en un ambiente de profunda serenidad. En la coyuntura actual que atraviesa la Patria, este encuentro de fe se erige como un espacio propicio para la reflexión y el fortalecimiento de la paz espiritual que el pueblo venezolano anhela y cultiva.
Desde el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (CONAPIS), la Fundación Misión José Gregorio Hernández (FMJGH) junto a Soraida Ramírez Osorio presidenta de ambas instituciones, el llamado ha sido unánime: vivir esta festividad con la disciplina y el respeto que caracteriza al pueblo creyente. La imagen de la Madre del Buen Pastor, en su tradicional recorrido recuerda la importancia de la Diplomacia de Paz, donde el respeto mutuo y la convivencia armónica son las bases para superar cualquier adversidad.
Familias de todos los rincones del país se congregan para elevar una oración común por la estabilidad de la nación y el bienestar de cada hogar. Es un momento para encontrarnos como hermanos, para dejar de lado las diferencias y pedir por la sanación y la prosperidad de nuestra Venezuela.
Al cumplirse más de siglo y medio de esta tradición, la visita 168 de la Divina Pastora deja un mensaje claro que Venezuela es un pueblo de esperanza, cuya mayor fortaleza reside en su capacidad de permanecer unido ante los desafíos, caminando con paso firme hacia un futuro de justicia y libertad plena.
Unidad Nacional y Paz para la Patria